MARA
VOSS
Capturo la ciudad entre las 11 de la noche y las 4 de la madrugada: neón, asfalto mojado y el tráfico humano que nadie mira.
Trabajo
selecto
Cada imagen lleva su ficha técnica, como quedó en la cámara aquella noche.
Llevo ocho años saliendo a fotografiar cuando el resto de la ciudad se apaga.
Empecé documentando bares de mala muerte en Lavapiés con una cámara prestada y un carrete que no me alcanzaba para equivocarme. Hoy trabajo entre editoriales de moda nocturna, portadas de discos y proyectos personales sobre la gente que sostiene la ciudad en las horas que nadie ve: reponedores, taxistas, la señora del kiosco de la esquina.
Me interesa el neón no como decoración sino como fuente de luz real: dura, coloreada, imperfecta. Disparo casi siempre a pulso, sin trípode, dejando que el grano y el desenfoque cuenten tanto como el encuadre.